viernes, 2 de septiembre de 2005

Odio que me Porcularicen

Hoy he tenido el primer examen de septiembre. Como siempre, un atracón de última hora, pero me sabía bien las cosas. Comentas las típicas dudas antes del examen, lo normal, unas las resuelves y otras te las resuelven. Hasta ahí todo bien.
Lo malo es cuando después de repartirte el examen y de leerlo una y otra vez, y ver lo poco que te suenan las preguntas, ves que caen ejercicios que no hizo en clase y de los que hay muy poco en el boletín, que la teoría la ha dado por encima, etc. Entonces es cuando piensas varias cosas que achacas a la falta de sueño o los supuestos nervios a ver si te cae lo que te sabes:

1) Me he confundido de examen. Rapidamente piensas: "No!, he mirado la guía 100 veces es a las 10 en el aula 7 y 8 y además el profesor me suena...creo que hasta me dio clase! ¡Coño, si es Sarandonga! Nos vamo a come... cuchibiri cuchibiri (esa cancioncita que se te viene a la mente nada mas verlo)"
2) El profesor se fumó unos porritos antes de escribir el examen y se le fue un poquito la olla. Y piensas: "Bastante coherente, ya que después de ver lo que estoy viendo, y sabiendo que yo no me he fumado nada...¡qué bien me venía un porrito para intentar entender esto!"
3) El profesor es un hijo de puta que lo hace a posta para cargar a la gente. Piensas: "No creo, tiene cara de buena persona. Además (piensas que es tan vago como tu y razonas), cuanta mas gente apruebe, menos trabajo tiene el año que viene."
4) El profesor piensa que somos tan listos como el y nos sabemos todo, todo y todo. "No, entonces sería tonto".
5) "¿En serio que no me he confundido de examen? Cuchibiri, cuchibiri ¿te acuerdas?"
6) "¿Tengo los apuntes de este año? Sí, coño, ¡qué me dejé un pastón fotocopiándolos!"
7) "¿Qué coño hago yo aquí?"

Ahora es cuando evalúas estos puntos e intentas encontrar el verdadero (es como el juego de los 8 errores y como operación triunfo: ¡sólo puede quedar uno!):
No me he confundido de examen, dudo que el profesor fume porros, tonto non é (nin ten un pelaso), tengo los apuntes de este año y, sinceramente, Cuchibiri no creo que sea un hijo de puta. Intentas pensar otro motivo y no se te ocurre nada, ¿será por joder?, ¿creerá que no es para tanto?, mejor dicho, ¿alguien tendrá los huevos de decir que no es para tanto?.
Al final he perdido media hora de examen pensando todas estas tonterías, "bah, le doy ventaja, total voy a inventar..."
En definitiva, Sr Cuchibiri, no me cuelgue mas marrones que yo voy de legal, deme la condicional. Pues eso, que ya van 4 examenes este año y cada cual peor.
A ver si en diciembre no me llevo una sorpresa, o mejor dicho a ver si me la llevo y el examen es asequible para una mente limitada como la mía.

jueves, 2 de junio de 2005

¿Habemus Sinforiano?


Bueno, pués aquí está el famoso cartel del que tanto se habla ultimamente. Tranquilos que en cuanto tengamos otro sinforiano os avisamos.

Saludos

miércoles, 1 de junio de 2005

¿Criterios de Corrección?

Resulta bastante indignante hacer un examen y no saber los criterios de corrección que se van a aplicar. Pero resulta más aún que después de que alguien los pregunte en medio del examen, el profesor/PROFESORA conteste que depende de las respuestas que tengas mal.Es decir, criterio variable o criterio ó chou. ¡Manda huevos!, como diría Trillo.
Como tampoco te vas a arriesgar a contestarle y aprobar esa asignatura cuando ya te hayas jubilado, te callas y punto. Pero para eso hay unas encuestas en las que además de evaluar la nefasta actitud de la mayoría de los profesores de esta Universidad (si se puede llamar así) Púbica (no me olvidé la L), te regalan un majísimo crédito de Libre Erección.
Pués nada gente, a evaluar nosotros a los cabroncetes estos.

Clic aquí.

viernes, 27 de mayo de 2005

HABEMUS EXAMÉNES

Llevo días sin pasar por la facultad y me han llegado rumores de que hay un cartel circulando por ahí que pregunta si hay sinforiano a la vista. Como comprenderéis ahora es un poco chungo, pero todo se andará. Se está planeando una liada para San Juan, no estaremos todos los de siempre, ya que muchos acaban el 30. De todas formas desde aquí animamos a estos interesados a que se unan al despiporre que tiene lugar en todo acto sinforianil. Para más información visitad esta página.
Además también animo a los autores de dicho cartel a que me lo envieis (carnivhal@hotmail.com) y asi lo colgamos en la página para disfrute de todos.
Saludos

miércoles, 25 de mayo de 2005

Yo Acuso

Nunca antes había escrito un artículo pero creo que es necesario que leais éste, escrito por mi profesor y Decano de la Facultad de Humanidades. Ha sido publicado por varios periódicos y está colgado por toda la Facultad.

José Luis Tasset "Yo Acuso"
En la actual polémica sobre la pervivencia del Grado de Humanidades, sus enemigos han logrado colocar la cuestión donde querían y más les conviene. Tristemente, todos los argumentos que se ofrecen a favor de dicho título (inserción laboral razonable a nivel nacional, formación flexible, demanda por parte de los estudiantes, etc.) son ciertos, pero tienen una forma negativa, reactiva, constituyen esencialmente una derrota si no podemos ofrecer nada mejor. Pero, podemos. Los humanistas debemos pasar al ataque y acusar. Y yo acuso. Acuso a los responsables de la reforma de los títulos españoles, tanto en el nivel ministerial como en el autonómico, de no saber distinguir entre dignidad y precio, entre interés general y particular, entre lo público y lo privado, entre el corto y el largo plazo, en fin, entre la mano derecha y la izquierda, y no sólo en política. He tenido que usar estos días muchos argumentos negativos, que eran simplemente respuestas a críticas y todos ellos ya me cansan y me parecen insuficientes. El único argumento, y el mejor, es el de la experiencia personal, la mía propia como profesor de Humanidades desde hace ya más de una década. Cien veces que volviera a nacer, otras tantas volvería a escoger mi destino de profesor de Humanidades. No puede haber mayor orgullo. Y si como dijo el filósofo John Stuart Mill, el necio escoge el placer inferior e inmediato, el demandado por el cambiante mercado, es porque no puede ver más que un lado de la cuestión. Para apreciar la excelencia hay que estar capacitado y preparado para ello. Nuestra titulación no se ocupa de lograr algo bueno sin más, sino de aspirar a lo mejor, a desarrollar y sacar a la luz lo mejor que hay en nuestros estudiantes, que son lo mejor que nuestra sociedad puede ofrecer a Europa. Es cierto que en esa tarea en mi Facultad, y aquí me acuso a mí mismo y a mis compañeros, ha faltado quizás algo de generosidad para saber poner la calidad y la excelencia al servicio de la sociedad, especialmente de la atribulada sociedad ferrolana, y en general de Galicia, continuamente en reconversión industrial, poblacional y ahora también educativa y que hemos olvidado algo que hace mucho tiempo señaló el maestro Epicuro: vano es el pensamiento que no remedia algún mal del hombre. En todo caso, yo soy decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad de A Coruña, pero sobre todo soy un profesor indignado que siente un placer inmenso enseñando y escribiendo, en suma, buscando descubrir y promover en mis alumnos la excelencia, ese rasgo extraño que unas pocas veces he encontrado y que me permite afirmar que un buen alumno de Humanidades haría enrojecer a cualquiera que quisiera compararse con él, y por supuesto a cualquier político. Así que me niego a seguir mendigando apoyo y ahora lo exijo, lo demando, lo requiero; y acuso, yo acuso a quienes no saben de qué hablan, a quienes no han sentido, ni sentirán, la emoción de poder leer a la vez y en el mismo año de sus estudios universitarios a Platón y a Gibbon, a Hume y a Malinowski, a Celso Emilio Ferreiro y a Cervantes, a Verlaine y Neruda, y así seguido. Nunca sabrán como se disfruta creando Cultura en Humanidades y animando a jóvenes talentos a ir más allá de la herencia recibida y crear una nueva cultura, otra sociedad. Dicen que el mercado no demanda titulados en Humanidades, pero el mercado es lo que hemos decidido que sea, un reflejo de nosotros mismos y de nuestra sociedad. La pregunta debería ser por qué no los demanda más y quién es el responsable de una sociedad en la que todos acabaremos, si no lo remediamos, siendo productores, consumidores o participantes en Gran Hermano.
José L. Tasset es Decano de la Facultad de Humanidades